Cómo controlar un niño hiperactivo en la casa y en la escuela

La naturaleza de los niños es de energía pura. Salvo en quebrantos de salud, los infantes están en permanente movimiento, suben y bajan, corren y saltan, hacen una cosa y al momento hacen otra, sin sentir la mínima muestra de fatiga. Suelen atender poco y se les dificulta enormemente estar quietos por largo rato. Si estos antecedentes son persistentes, repetidos, entonces es claro que se está frente a un caso específico de hiperactividad.

El trato y la convivencia con niños de este tipo es algo realmente complicado, tanto que cuando se trata de controlar un niño hiperactivo, se puede perder fácilmente la tranquilidad y la paciencia, sin embargo, el uso del castigo servirá de muy poco tanto para el niño como para el padre. Estos niños se caracterizan por la dificultad para entenderse con otros niños, presentan dificultades para aprender, olvidan los detalles, no prestan mucha atención y nunca pueden estar quietos.

Algunas formas de lidiar y manejar niños que parece no cansarse nunca:

controlar un niño hiperactivoAnimarlo siempre: Para controlar un niño hiperactivo hay que utilizar sus propias emociones. Ellos captan muy rápido las cosas, usan su imaginación todo el tiempo, se motivan por todo y utilizan sin limitaciones su imaginación, animarlos, por ejemplo, a la práctica de algún deporte lograría enfocar sus condiciones y exceso de energía de manera productiva. Resaltar sus aspectos positivos le ayudará a aumentar su propia confianza.

Tener flexibilidad: Dejar que se expresen es muy importante, contarles cuentos y después realizarle preguntas hará que recuperen su nivel de atención. Hablarles mucho hará que desarrollen la habilidad de escuchar, vital para conseguir amigos y aprender. Si no se puede sentar por algunos minutos, entonces el ejercicio con una bola para apretar con las manos, hará que deje salir parte de la energía acumulada.

Corregirlos con suavidad: Una de las mejores formas de controlar un niño hiperactivo es acompañarlo para que realice sus tareas. Es necesario que caiga en cuenta de sus errores, pero de una manera amable, amigable, si logra identificar sus fallas también logrará revisar sus trabajo varias veces para ser entregado. Esta estrategia ayudará a que se concentre en los detalles, que poco tiene en cuenta por el afán con el que realiza las actividades.

Aceptarlos: Todo niño es único y muy especial, con sus cualidades y capacidades propias. Si no son buenos en algo, de seguro lo son en otras disciplinas y es preferible ayudarlo a encontrar sus habilidades que compararlo negativamente con otro niño, esto además lo haría sentirse muy triste y alejado.

Alejarlos del azúcar: Los alimentos favoritos de los niños son, casualmente, los menos favorables para ellos. El azúcar de las comidas y las bebidas le ofrecen mucha más energía que la propia, luego es bueno estar al tanto de la cantidad de azúcar que come el niño, seguramente necesita estos alimentos, pero es algo que se puede controlar.

Constancia: Las reglas nunca serán algo improvisado o inútil, por el contrario, ofrecen al niño la manera de estabilizar en algo su agitada vida. Normas como levantarse temprano, hacer la cama, comer únicamente en el comedor, harán que se aprenda el concepto de orden y pese a las pataletas que seguro hará, terminará entendiendo gracias a ser constantes.

Con otros niños: En el trabajo de controlar un niño hiperactivo está el tema de su relación con los demás niños. Aquí también son importantes las normas de comportamiento. Si ellos se emocionan jugando, intentarán golpear, empujar y mantener el dominio sobre los otros infantes, hay que ser claro y directo sobre que estas acciones no deben hacerse, el respeto es algo que debe y puede aprenderse con esto.

Tareas pequeñas: La educación de un niño hiperactivo es compleja y de mucha dedicación, lo más importante es ganar su atención y para lograrlo es bueno cambiar de actividades y no quedarse en una sola por mucho tiempo. Involucrarlos en los procesos de aprendizaje, aprovechar su energía desbordada, hacer un rato de matemáticas, luego interrogarlos por lo que significan algunas palabras para terminar después dibujando, es una estrategia que facilita su proceso de aprendizaje.

Dejarlos jugar: A este tipo de niños es perjudicial dejarlos solos y obligarlos a que permanezcan en un solo lugar. Para controlar un niño hiperactivo la estrategia es otra, es preferirle dejarlos jugar el tiempo que sea necesario, ese tiempo que gastan jugando es energía en liberación por lo que después se sentirán más relajados e incluso su nivel de concentración será mejor.

En clase: Los maestros deben conocer la condición de hiperactividad del niño, esto evitará castigos inadecuados por el desconocimiento de su personalidad. Ellos deben permitir que el niño se levante y estudiar, una buena táctica en el salón de clase, es darle responsabilidades pequeñas como borrar el tablero o llamar a lista, con este tipo de situaciones se sentirá más confiado y será más útil y manejable.

Con estas sugerencias para controlar un niño hiperactivo de seguro el trato con los niños puede cambiar e incluso mejorar, sin embargo, si el problema es más complejo que lo aquí descrito, entonces la recomendación es acudir a un médico especialista, para evitar que sufra algún trastorno como déficit de atención, este inconveniente necesita a un profesional en la materia.

Por M. Ortiz

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