Síntomas y tratamiento de la presión sanguínea baja

Muchas personas sufren como consecuencia de la hipertensión, es decir, por la presión arterial alta. Estos pacientes, infortunadamente, tienen un riesgo mayor de presentar una muerte prematura, cuando padezcan de un derrame cerebral o de una afección cardiaca. Esto podría dar a pensar, erróneamente, que tener la presión sanguínea baja puede ser algo muy bueno, pero lo cierto es que un descenso anormal de la presión arterial también puede ocasionar problemas serios en la salud. Dicho descenso se denomina hipotensión o hipotensión ortostática, por lo que es útil conocer cuáles son los síntomas de la presión sanguínea baja.

Lo menos grave que puede pasar con la presión arterial baja, es tener episodios de mareo y de visión borrosa. Estos síntomas son de cuidado porque se originan caídas o se pueden ocasionar accidentes muy serios. Si el caso de descenso en la presión de la sangre es más complicado, con mayor severidad, la primera de las consecuencias es la disminución del flujo de sangre hacia el cerebro, acompañado de otros órganos vitales del cuerpo. Cuando esto ocurre, se presenta una reducción en la cantidad de oxígeno y de nutrientes en estos órganos vitales, lo que hace que estos no puedan cumplir a cabalidad con sus funciones. El fenómeno de hipotensión puede llegar a indicar, incluso, alguna enfermedad subyacente de mayor gravedad.

síntomas de la presión sanguínea bajaConforme la sangre recorre todo el cuerpo, ejerce una presión contra las paredes de los vasos sanguíneos, así como sucede con el aire en un neumático o con el agua en la manguera, esto es lo que se conoce como la presión sanguínea; cuando hay un latido del corazón, es decir, cuando se contrae, la sangre es bombeada hacia afuera, enviándola directo a las arterias, con esto, la presión arterial asciende a su nivel más alto. Esta es la presión sistólica. En medio de los latidos, cuando el corazón se encuentra relajado, la sangre regresa a él y la presión se hace más baja, a esta se le llama la presión diastólica.

Analizar los síntomas de la presión sanguínea baja, es medir estas dos clases de presiones y representarlas en dos números, la presión sistólica sobre la diastólica. La medida de presión arterial que se considera normal para los adultos debe ser menor a 120/80 mm Hg, lo que traduce “milímetros de mercurio”, que define el instrumento con el que se mide la presión y que funciona de forma parecida al termómetro. Hay alimentos que ayudan a que la sangre circule correctamente ¿Quiere saber cuáles son?

No es igual la presión arterial, ni de una persona a otra, como tampoco durante el día. Los factores que pueden en momentos determinados hacer aparecer los síntomas de la presión sanguínea baja, ocasionalmente son la posición del cuerpo, los medicamentos del ritmo de respiración, el nivel de estrés, la hora del día, puesto que la presión es mayor en el día al despertar y menor durante la noche al dormir, lo que se come y se bebe y la actividad física. Las personas saludables se adaptan con facilidad a estos cambios, es decir que el cuerpo tiene la capacidad de responder positivamente y la presión arterial se mantiene en niveles normales. Lo que asegura una respuesta corporal como esta, es que los órganos vitales continúen recibiendo el flujo de nutrientes y de sangre que requieren para su normal operación.

En el momento en que la presión sistólica se reduce a menos de 90 mm Hg y la presión diastólica también baja a menos de 60 mm Hg, esto quiere decir que hay presión sanguínea baja. Se da el caso de pacientes que tienen presión arterial baja todo el tiempo, permanentemente, y ser completamente normal para ellos, siempre que no se presenten otra clase de síntomas, incluso podrían no necesitar tratamientos médicos. El verdadero inconveniente de los síntomas de la presión sanguínea baja, es que estén acompañados por los desmayos, mareos o shocks, de ser así, debe acudirse lo más pronto posible al médico especializado, quien determinará si alguna enfermedad subyacente puede ser la causante del descenso en la presión arterial.

Síntomas de la presión arterial baja y complicaciones

No es del todo extraño que una persona tenga una presión sanguínea baja pero que argumente que se siente bien, la hipotensión es un factor de preocupación, cuando adicional a esta se experimentan una o más de las siguientes anomalías y señales:

  • Debilidad y sueño
  • Imposibilidad para concentrase
  • Visión borrosa
  • Respiración acelerada
  • Piel fría, pegajosa o pálida
  • Fatiga crónica
  • Mareos y desmayos
  • Latidos acelerados
  • Confusión
  • Náuseas

Cuando se presenta el estado de shock en una persona, los síntomas de la presión sanguínea baja iniciales, pueden ser cualquiera de los anteriores. Para el caso, si no hay una atención médica urgente y pasa mucho tiempo la persona en este estado, el paciente puede quedar en inconsciencia.

Cuáles son las causas de la presión sanguínea baja

Una hipotensión puede ocasionarse cuando el organismo no puede mantener la presión de la sangre entre los niveles saludables. Su causa puede darse por varios factores de los que son susceptibles todas las personas sin importar la edad. No obstante, hay formas de presión arterial baja que  afectan más a personas de ciertas edades que a otras.

Por ejemplo, los adultos mayores, gentes de la tercera edad, se ven afectados, con regularidad, cuando han estado mucho tiempo sentados o acostados, y repentinamente, se ponen de pie. Aquí se dice que se presentó una baja en la presión arterial o hipotensión ortostática.

La llamada hipotensión mediada neuralmente (HMN), en los síntomas de la presión sanguínea baja,  es la que se da cuando la persona pierde el conocimiento, después de una discusión o una experiencia poco agradable, o cuando se estuvo demasiado tiempo de pie. A esta clase de respuesta se le conoce como “desmayo” y son los niños los más propensos a padecerlas, comúnmente superarán la NMH, es decir, la tendencia a desmayarse con cierta facilidad.

Otra forma de presión arterial baja, es la que ocurre cuando las personas acaban de comer. Esta modalidad se llama hipotensión postprandial. Más factores que originarían la presión sanguínea baja pueden ser la enfermedad de Addison, los desórdenes de tiroides y otras que aquí se referencian:

  • Medicamentos: Existen algunas medicinas que se formulan para el tratamiento de la presión arterial alta, las anginas, la depresión o la enfermedad de parkinson, que como consecuencia pueden hacer que se desarrolle la hipotensión.
  • Enfermedad cardiaca: Los ataques al corazón, el ritmo cardiaco muy lento, la insuficiencia cardiaca y las valvulopatías, son algunas de estas. El colesterol alto es otra preocupación para el corazón, pero hay maneras saludables de evitarlo.
  • Estado de shock: Esta es la más severa de las formas de síntomas de la presión sanguínea baja, el shock ocurre cuando la presión cae a los más bajos y peligrosos niveles, situación que reduce drásticamente el flujo de sangre que debe llegar a los órganos vitales del cuerpo, como los riñones y el corazón. Esta dolencia puede darse como consecuencia de una pérdida importante de sangre, hemorragias externas o internas, las reacciones alérgicas, las infecciones severas y las quemaduras.
  • El embarazo: Cuando una mujer se encuentra en estado de embarazo, su sistema circulatorio cambia, se presenta una expansión leve de los vasos sanguíneos, haciendo que se disminuya la presión de la sangre. Lo común es que después del parto los cambios desaparezcan.
  • La deshidratación: Síntomas de la presión sanguínea baja que consiste en una pérdida de fluidos corporales que sucede más rápido de lo normal, e incluso más rápido de lo que pueden ser remplazados, de esta manera, la presión de la sangre baja, luego la deshidratación puede ser ocasionada por la fiebre, el ejercicio difícil, el vómito o la diarrea crónica.
  • Hipoglicemia: Esto significa un descenso considerable en el nivel de azúcar de la sangre.
  • Enfermedades del sistema nervioso: El mejor ejemplo es la enfermedad de Parkinson, este tipo de dolencia puede deteriorar la relación entre el cerebro y un eficiente bombeo rítmico al corazón.

Cómo se diagnostica la hipotensión

El esfigmomanómetro es el instrumento con el que un doctor hace la revisión de la presión sanguínea, para determinar si esta es baja. En los pacientes que tienen síntomas de la presión sanguínea baja, sin la presencia de otras señales, será suficiente la revisión frecuente que haga el médico en los exámenes y pruebas de rutina, siendo probable que ni siquiera se necesite algún tratamiento. Sin embargo, cuando se detecte alguna enfermedad subyacente, la recomendación del médico será la realización de exámenes que permitan identificar cuál es el origen de la baja presión:

  1. Exámenes de sangre: Estos ofrecen la más completa información acerca del estado de salud más general de la persona.
  2. Un electrocardiograma (ECG): La prueba de la actividad eléctrica que cumple el corazón, para establecer qué tipo de problemas están interrumpiendo el fluido de sangre y de oxígeno hacia el corazón.
  3. Ecocardiograma: Este examen es el que arroja toda la información acerca de las condiciones en que se encuentra el corazón, funcionamiento, tamaño, forma.
  4. Examen de la mesa inclinada: Consiste en que el paciente se acuesta sobre una mesa, que se inclina de modo que arriba queda la parte superior del cuerpo, si la persona padece de hipotensión ortostática HMN, sentirán mareo o sufrirán un desmayo con el cambio en la posición. Esta prueba la recomienda el doctor, precisamente, ante la sospecha de síntomas de la presión sanguínea baja, de la forma ortostática.
  5. Maniobra de valsaba: Es una prueba autónoma del sistema nervioso, que se encarga de regular el ritmo cardiaco y la presión de la sangre. Para realizarlo, el paciente exhala con fuerza desde los pulmones y no permite la salida del aire por nariz, ni por boca.
  6. Prueba de estrés: El examen analiza la destreza del corazón para funcionar en momentos de estrés por el ejercicio físico  o a través de medicamentos que aumentan el efecto del ejercicio en el corazón.

Cómo tratar y prevenir la presión arterial baja

  • Partiendo del conocimiento de los síntomas de la presión sanguínea baja, se sugerirán cambios en los hábitos de vida o en la formulación de los medicamentos para reducir y prevenir estos síntomas. Las maneras para subir la presión arterial baja están aquí. Cuando hay evidencia de una enfermedad subyacente, el tratamiento para esta dolencia, dará solución al problema de hipotensión.
  • Se hacen necesarias algunas modificaciones en los hábitos de vida de las personas, que podrían colaborar con la presión arterial baja, estos son:
  • Ingerir una mayor cantidad de líquidos, puede ser agua, para que no se presenten episodios de deshidratación. El consumo de alcohol debe erradicarse, porque tiene la particularidad de producir deshidratación, no importa que se beba con alguna reserva.
  • El uso de medias de compresión en los síntomas de la presión sanguínea baja, no permitirá que la sangre se acumule en la parte inferior de las piernas, y con ello colabore con el correcto flujo de sangre.
  • Modificar la posición lentamente. Tomarse el tiempo que requiera para colocarse en pie.
  • El aumento del consumo de sal puede beneficiar la presión arterial baja, sin embargo, el exceso de esta puede, contrariamente, haría que se aumentara la presión sanguínea y tampoco sería favorable. Es claro que los cambios en las dietas solamente deben seguirse luego de una recomendación médica, de lo contrario no. De sugerirlo el doctor, la razón será que estos son los causantes de la hipotensión que presenta.
  • Medicamentos para los síntomas de la presión sanguínea baja, como la midodrina y la fludrocortisona, son ejemplos que pueden prescribirse por el especialista en condiciones particulares, para controlar la presión arterial baja. En el momento en que se presente shock, la única sugerencia es buscar un servicio de urgencias médicas, este puede terminar en desgracia, si no se trata inmediata y adecuadamente por profesionales de la salud.

Por M. Ortiz

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